Archivo | septiembre 2022

Autorreportaje o Reportaje en auto

Autorreportaje – año 2007

Fiel a la tradición españolística, de hacer autorreportajes, comparto uno que ha inspirado a grandes camaradas (dicho sin connotación política) y mejores artistas que yo, como Joaquín Carbonell (DeP)

AUTO REPORTAJE O REPORTAJE EN AUTO.

-¿Usted, cómo se llama?
-Yo no me llamo pero mis amigos me llaman cada dos por tres.
-Quiero decir que ¿cómo es su nombre?
-Mi nombre pertenece al género femenino y tiene cinco letras. Es un sustantivo propio que etimológicamente significa…
-No hace falta que diga eso. Solo su nombre propio.
-Tiene razón, si es mío no va a ser ajeno.
-Lo único que le pido es que me diga ¿cuál es su nombre?
-Cual es su nombre.
-Por favor, sea seria… ¿qué es lo que dice su partida de nacimiento?
-Que soy hija de madre casada con mi padre, el día en que nací al mundo, vamos… la fecha… pero eso no se lo diré ni en broma.
-No, que dice a continuación de «Nombre y apellido».
-Ahhh, hubiera empezado por ahí… como yo que comencé, naciendo.
-¿Me lo dirá o no?
– Si, si, no se impaciente. Se lo diré. Lucía Angélica Folino. Y pasemos a la segunda pregunta.
-Al fin… Encantado.
-LUUUU CIIIAAAAA AAAANGELICAAA FOOO LLLIIIII NOOOOO, (en cantando) es que no entono muy bien.
-Basta, señora.
-La culpa es suya, y no sea insolente caballero le pedí que pasara a la siguiente pregunta.
-¿Puedo inquirir su edad?
-No responderé.
-Disculpe, no quise ser indiscreto.
-Le digo que no responderé porque esa es la segunda pregunta y usted debía pasar a la tercera y saltear la segunda. ¿No se acuerda? Ahora si quiere saber cuántos años tengo se lo contestaré en la siguiente.
-No, deje. No hace falta.
-Ahhh, que tema me ha propuesto.¡Usted es brillante! Va a llegar muy lejos, jovencito. Porque parece que el planeta se ha vuelto ignorante, de repente, y ya nadie respeta la ortografía. Hay faltas hasta en los diarios y en la red de internet ni le cuento.
-Yo no le propuse ningún tema.
-Por eso ni le cuento.
-¿Le gustaría escribir sobre usted misma?
-Escribir sobre uno mismo es muy difícil, yo siempre prefiero hacerlo sobre una mesa o un escritorio.
-Esa frase es de Dálmiro Sáenz. «Esto es cultura animal» ¿No le da vergüenza plagiarlo?
-¿Me la robó? Es que el mundo está lleno de ladrones. Y no hable a un «animal» que no entendería su idioma.
-¿Usted es una pícara?
– Para nada. Yo diria que soy una pi-económica.
-¿Me está tomando el pelo?
-Nada de eso, estoy tomando un sorbete de lima al limón. ¿Quiere un sorbito de sorbete?
-¿Qué opinión le merecen los cantautores?
-Inmerecida.
-¿Me recomendaría un libro?
-Sin duda, se lo recomiendo.
-Eso también es de Dalmiro Sáenz ¿no?
-Puede que sea de Alejandro Sánz, que para eso es su hijo. ¿cierto?
-Creo que no. Es distinto apellido.
-¿Ignora quien es “su” hijo? ¿No lo reconoció en el Registro Civil? Hombre ¡qué crisis de identidad que ha de tener el pobrecito con un padre como usted que ni lo reconoce!
-Señora… No tengo hijos. Usted me marea.
-«¿Y la marea sube y luego baja?» Sí, eso es de Serrat. Lo felicito por su gusto musical. Marea también es bastante bueno como grupo.
-Pero si yo no nombré a Serrat. Esto no me gusta nada.
-¿Enserio? ¿Cómo es que a un español no le gusta Serrat?
-No dije que no me gustara el catalán. Por favor… pie-dad.
-No insista. No le daré el pie. Y no me haga pito catalán. ¿Quiere?
-Im-presionante.
-¿Lo estoy presionando, acaso?
-Al Director de mi diario lo mandaré al carajo.
-No sabía que el periódico tuviera barco. Cuídese en el carajo porque puede haber piratas.
-Ese carajo, noooooo. Los piratas ya no existen, mujer.
-No se crea, hay algunas pi-lauchas que parecen pi-ratas de Sandokan.
-Auxilio. ¡Dios Santo!
-¿Ahora me dirá que Sandokan es Dios?
– … ¡Qué pelo…!
-Vaya mozo, vaya. Le devuelvo su pelo. Es que lo tomé por equivocación.
-La equivocación es suya. LOCA, LOCA.
-Loca, loca, pero nadie me la toca.

-Ringgggringgggg… disculpe… tengo teléfono.
-Yo también y no hago tanto alarde por llevar un celular en la cartera.

-Bueno… ahora sí, me tengo que re-tirar.
-Que se mejore, pero no se vuelva a tirar que puede dañarse el cerebro. ¿Hasta la próxima parada, chofer?
-¿Que parada ni parada…?, esto no es un colectivo y no pienso tirarme a ningún lado, IDIOTA. Esto es un auto.
-Tiene razón, usted sería idiota si se tirara. Mejor viajo sentada que parada. ¿No cree? Pongo el automático y sigo.
-Nos vemos, vaya doña.
-Idónea, nomás. ¡¡¡Taxi!!! Frene.

El taxista que escuchó todo resignado en su butaca, se da vuelta y pregunta:
-¿Adónde la llevo ahora, señora?
-Usted no me llevará a ningún sitio, degenerado. Yo voy sola. Y aquí me bajo.

Hasta la vuelta y Bella Vista Social Club.

Lu

Imagen de Florencia Kohan