Reflexiones nómadas

El amor intelectual es el sueño de escritores (del sexo que fueran o elijan ser) no agraciados que se vengan de las personas que los rechazaron con literatura que pone de relieve lo maravilloso, bello y duradero del amor intelectual (“todo es texto”, decía mi amado Derrida, aunque nunca pero nunca se me habría ocurrido casarme con él).

El amor es emocional, no intelectual. No lo pasamos por la mente sino por el corazón (el ritmo cardíaco que nos provoca).