Archivo | abril 2020

José Andrés y El chupetrómetro

JOSÉ ANDRÉS Y EL CHUPETÓMETRO 

 

Carlos Balá.

¿Qué gusto tiene la sal?

Saladooooooooooooooooooo.

José Andrés tendría, no sé, la edad en que se debe dejar el chupete.

Mascaba la pelota de goma del suyo, el celeste, abultada por el mal uso y no aceptaba reemplazos.

Las madres aunque leamos a Marcuse o a Freud hacemos cualquier cosa por los hijos.

Por entonces, en uno de los únicos cuatro canales de aire, había un programa de nuestro querido Carlitos Balá.

En esa época, mi intelectualidad juraba que la televisión no debería invadir el delicado espíritu de mi hijo en formación.

Yo quería que se alimentara con lo más escogido de la música, los documentales, el arte del planeta, le compraba juguetes didácticos y hacía lo imposible por no contaminar su almita en mis manos, para evitarle a él traumas y a mí, futuras culpas.

Sin embargo, pasaba el tiempo de crecer y el chupete seguía en la boca de mi Jose imperturbable.

Por casualidad, vi una vez entre la tanda de publicidad de un canal, el chupetómetro de Balá. Iea ea pe pé.

Los chicos tiran aquí los chupetes y empiezan a ser grandes, nos confiaba la publicidad con palabras más o menos del tenor.

Durante un par de semanas me dediqué a encender el televisor puntual en el horario, tratando de acercar a mi hijo a verlo. José que ya hablaba bastante bien para sus añitos, lo miraba y guardaba silencio con el caucho, en lamentable estado, en la boca.

No parecía tener sentimiento alguno respecto del tema del chupete. No se entusiasmaba ni se aburría. Solo miraba y callaba.

 Un día, sumamente preocupada por cosas banales que con que las madres vamos perdiendo la calma del hogar, escucho que Bala lo mismo que todas las tardes invita:

-Bueno, niños. Llegó la hora de dejar los chupetes. Vamos a tirarlos.

Me dirigí a mi hijo, con tremor y sin mostrar fastidio:

– Mi amorito, ¿no querés darme el chupete para que se lo lleve a Balá y lo tire?

La respuesta llegó indubitada, firme y madura, mirándome a los ojos y fue la siguiente:

– Sí mamá. Ya soy grande.

En esa vuelta aprendí que los Reyes Magos existen. No somos los padres. Se venden por televisión y muchas veces traen regalos increíbles.

Me pregunto treinta años después, sin chistar, convicta del poder unidimensional y educativo de los medios, si no podría don Carlitos inventar un “Revolverómetro” para que tanto chico adulto empiece a echar a la basura sus armas de fuego y empiece a ser grande de una buena vez.

 

 

JOSI

Nueva Orden Mundial

Podés escuchar aquí el poema  

 

NUEVA ORDEN MUNDIAL

 

El mundo está ardiendo por los cuatro costados.

Se incendia el Amazonas.

Se contaminan los mares.

Pero vos: Quedate en casa.

El virus que te matará ya está en aire, en la gente.

No abraces, infeliz.

Quedate en casa.

Ser bueno es no pensar.

Quedate en casa.

Olvidate del riesgo y de la furia

y aprendé a cocinar la masa madre.

Olvidate del puto norcoreano

que probó 20 bombas  atómicas, sin miedo

y al fin se hace Justicia.

Quedate en casa.

Te están mirando;

controlan tus esfínteres,

tus nervios, tus contactos.

Te están cuidando, ¿no ves?

Están lavando el pecado del afecto.

Quedate en casa, Subnormal.

Yo sé lo que te digo.

Te van a castigar los poderosos.

Quedate ahí, confinado,

porque soy el que manda y quien decide:

Te lo ordeno para que tu vidita de pobre

dure un año más o un año al menos,

comiendo humus de garbanzo en lata,

o fideos bichados, regalados,

comprando alcohol en gel o lavandina,

usando mascarillas protectoras,

que no protegen un carajo,

si están hechas con zoquetes,

con trapitos de tela mal cosidos,

con ridículas insignias,

como un tuareg moderno y alineado

y punto.

Sacate el antifaz de pertenencia.

Nadie quiere escucharte. Oídos sordos.

No van a permitirte que te rías. Tapabocas.

Es molesta la risa del ingenuo.

El ruido intolerable en dictadura.

Quedate en casa, infeliz.

Quedate en casa mientras

ves al colectivo

llevarse tus pocos bienes materiales y tu honra.

Nosotros haremos un motín

como los presos,

para exigirle a Dios que nos libere

del virus, del infarto, el asteroide.

Pero vos, quedate en casa.

Sé obediente.

Tal vez el funcionario oportunista,

intermediario fiel de tu clausura,

reconozca tu hacer quedarse en casa,

tu ilustre difusión de la vergüenza,

tu adulterio caliente y a escondidas

porque es tiempo de Reyes sin Corona,

sin razones, con sangre si hace falta,

de la tuya, infeliz, y de la nuestra.

Vos dale juego al relato por la tele,

fabricado para entretener sonámbulos

y aplicar ley marcial a tu disgusto.

Sentí que sos un héroe en la miseria.

Seguro que en la próxima de Netflix

te harán un homenaje sin nombrarte.

quedate

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Second fiddle

Second fiddle

 

Tus corazones me llegaron al beso

hurtado de la humana visión y providencia.

O tal vez, fuera a la inversa.

El beso esperando notas musicales

del  casto corazón

acuciado por el puño ceniciento,

inmóvil contra las cuerdas.

Son tantos los corazones,

son tan pocos los besos.

Los años de vos sin mí,

los sueños de mí sin vos,

evidencias al canto del portento,

apremiadas

como

un segundo violín,

que está a la sombra

del árbol del que nacen arrebatos

luminares,

memorables por su  fiel pentagrama.

Pierdo el tiempo,

el espacio,

la figura,

el juicio.

Y el sueño agazapado,

quebrado en convocatoria de de acreedores,

inmune a los prejuicios,

desdoblado y partido en cien mitades,

echa sidra en las fiestas navideñas,

good bye, my love, good bye,

desde que se despidió en un aeropuerto

de pasajeros juramentados

sobre una  partitura de  nostalgia inocente

en archivos de cartón y pedregullosecond fiddle paint

2 sonetos de la Pandemia

Los (y las) poetas siempre se caracterizaron por defender la libertad.

No entiendo qué les pasa a muchos, que olvidaron los padecimientos que vivimos durante la dictadura militar:
Lo entendería de los jóvenes, y tampoco. No lo entiendo.
Murió demasiada gente para que hoy puedan pensar distinto.
Se luchó contra los tiranos.

Si no pueden fundamentar su simpatía por el verticalismo o por temor a ser señalados como distintos, por lo menos no insulten. A mí no me importa, pero puede haber gente sensible que se sienta amedrentada por los vándalos que creen tener la razón en todo y justifican hasta lo injustificable.

2 sonetos de la Pandemia para airear el gallinero:

Han pasado las noches de Bohemia
y ayer ha sido un naipe mal marcado,
volvamos a inventarnos lo gozado
restándole un compás a la pandemia

de un virus del que ha dicho la Academia,
masacra por millones; y el Estado
se aferra de ese miedo que ha encauzado
e impone dictaduras. La epidemia

se viste y se desnuda cuando apremia
lo innato de morir; cobra al contado;
te adeuda sin abrazos lo prestado

y obliga a la cultura a la blasfemia
de ser correveidile del Poder.
Mejor quedarse en casa, sin saber.

II

No obstante, nos sentimos esenciales
creyendo que la Tierra es nuestro hogar.
Si viera el viejo Dios este lugar
que herimos con espadas infernales,

vendría a revocar sucios rituales
tirándonos al fuego, sin pensar
que somos a su imagen y a su par,
autores de pecados capitales.

Recemos la oración de los sumisos.
Por las guerras, hagamos mea culpa.
Pidámosle perdón a los ancestros.

Mañana será tarde e indecisos
no sabremos si el Ser era la pulpa
y el odio era el carozo de los nuestros.
Buenas noches.

Sobre la dictadura argentina y el coronavirus

https://cuadernosdeladictadura.blogspot.com/

 

 

El NUEVO ORDEN MUNDIAL COMUNISTA Y LA DECISIÓN DE SUICIDIO COLECTIVO EN MANOS DE OMS Y ONU.

 

Invito a leer mi blog sobre este tema.

En cuanto me sea posible, lo reproduzco en wordpress que tiene mayor repercusión.
No lo iba a abrir, por eso lo hice en la otra plataforma.

Gracias por entender.

 

Lu

 

 

El dictador Alberto Fernández durante la pandemia.
IRRESPONSABILIDAD Y ENTREGA DE UN PAÍS AL EJE ANGLOSIONISTA.

 

 

alberto 2

El arte puede esperar

Los artistas piden Apagón cultural y Subsidios. 
Después de la cuarentena no se podrá comprar ni la leche de los niños si esto sigue así.
El 50% de los habitantes del planeta no podrá solventar esta crisis.
No hay espaldas.
El arte puede esperar.

 

Mi colaboración desinteresada en esta guerra blanda que nos imponen desde las cúpulas de la incuestionable decisión de la ONU, con falacias esencialmente discutibles, que nos imponen la dictadura de la CoVid19 y nos obliga a perder nuestras libertades, garantías constitucionales  y derechos en pos de un ideal de salud que no existe ni existió en la historia de la humanidad.

 

Lo explico  en el blog sobre el régimen anglosajón y colonialista del  Nuevo Orden Mundial. Puede leerse en el siguiente enlace: CUADERNOS DE LA DICTADURA

 

Mis libros de poesía: GRATIS EN BLOGSPOT y en Kindle Select:

Retablo de Duelos

Acuario Plateado por la Luna

Venas al Menudeo


Cruzamientos y Aspavientos


Premio Consuelo


Enfundá la Mandolina
Sigue leyendo

No es breve la vida

¿Tienes anotado en tu agenda

las veces que estuvimos a punto de morir

de soledad?

Si siempre hemos sido francotiradores de la palabra,

no pudimos saborear el higo maduro

de las briosas pasiones juveniles.

No llores, te lo ruego.

 

Escribo para recordarte que lo incorpóreo

es apenas la liana de Tarzán

en la selva evanescente entre dos enamorados.

Ponle freno a esta guerra consecutiva y distante.

¿No basta el estupor de la sangre futura?

 

no es breve

 

(Abstracción de Viernes Santo)

(primera parte)

 

 

 

 

Convocatoria (fragmento)

Al principio, en los tiempos desparejos,

nuestra fe iba sin compañía en los discursos.

Salve Dios que nos inclina a decir

que este aviso  es cordura y no imprudencia.

 

Estamos convocando a los ejércitos

de hombres y varonas del futuro.

Si nos roban el cuarenta por ciento

de la leña, haremos fuego

con la rama, la vena y la palabra.

 

Si nos roban el todo del faltante

seremos el preludio y su efeméride.

 

 

cul de sac

Quién reclina hoy en día la cabeza?

¿Quién bautiza neutrones y atalayas?

¿Quién debe gobernar para los pueblos?

¿Quién permite el vestigio desasido,

amedrentado el adjetivo triple,

la esfera lóbrega, el sicomoro rutilante?

¿Quién escribe poemas al vacío

de una agreste corriente indubitada?

¿Quién retuerce sus venas bajo el gris microscopio?

¿Quién recuerda proverbios acuciantes

en el mundo asequible que nos traga?

¿Quién graba palimpsestos con las uñas?

¿Quién es un cursi irremisible?

¿Quién escarcha la breve singladura?

¿Quién puede perdonar alguna ofensa?

¿Quién vibra en longitud de onda ulcerada?

¿Quién diseña anaqueles carmesíes?

¿Quién cuida la lombriz del desamparo?

¿Quién construyó el Tigris, el Leteo,

la seda de liturgias, el lirio y la amapola,

los voraces caballos de Diomedes?

¿Quién sufre cuando ama? ¿Quién suspira?

¿Quién miente, sapientísimo, en tertulias?

¿Quién taladra el instante, a cada paso?

El poeta, nomás,

altruista profeta de galpones plebeyos

y sermón vulnerable,

que confunde tardanza y porvenir.

El poeta que persigue un imposible,

en cada desembocadura,

en cada basural de la Lutecia

como un acróbata airado ante las leyes

del tiempo y el espacio,

cul de sac, de viejas carreteras sin salida.

 

 

 

amartecina