Archivo | febrero 2020

Utopías

 

 

Utopías

Explícame, por favor, la Utopía;

esa especie de accidente de la libertad extasiada,

apenas perdida de vista por la emoción del aplauso.

Explícame el territorio que ocupan el real y el absurdo,

vago punto de apoyo consternado

que no deja de mirarnos a los ojos

y va creando una obra de arte casual

con nuestros cuerpos de barro y agua.

Serán menester muchos escultores sin cabeza,

con vigor y dignidad de consagrados

para arrojar los pedazos al río

cuando esté seca la tinta

que nos cubra y nos desnude

por segunda vez.

 

 

Lu

Poema inédito, grabado en soundcloud.

Renacuajos

RENACUAJOS.
-güillegüilles-
incubus cetrerías
Triste sino de pena capital,
decadencia del hastío.
A la deriva, sus salarios apisonados
degüellan las ajenas aguamieles.Renacuajos.El pavo real es una sombra
que vigila al caminante
y no está solo en su híbrida vergüenza.Son cientos, son miles, son millones.
La Uno y la Dos, la Federal y la Privada:
¡alinearse!
CIA, KGB, SCOTLAND YARD, FBI:
¡engreírse!
Los milicos, la pesquisa, el Mossad y los buchones,
la SIDE, los burgueses catatónicos
juramentados
y el garfio de los criminales
que aspiran a ser libres como hombres.

La legión de los que venden su alma al diablo
no tiene límites.

Se acostumbran tan pronto al rango del soplón,
que hasta las prostitutas
son más honrosas
que sus trajes de grises y obscenas cucarachas.

Los espías, mienten, bifurcan,
abochornan y confunden.

¿Ignoran que trabajan para pocos?
(Son doce los Caballeros de la Mesa Redonda
que adiestran las leyes de la Muerte)

Hay una zona oculta y prohibida
de la que no conviene hablar.
Mas, no hablar no es callarse
sino todo lo contrario
que es lo mismo que decirlo bien alto
señalando a los enanos
del grifo apolillado
por la delación sin escrúpulos,
con sus perros teléfonos móviles,
sus fotocopias,
sus ratones y teclados asiduos
de jeroglíficos marciales.

Por el lado que busquemos,
hallarás el fraude,
la ignominia,
la denuncia falaz,
el desencanto de sus cobardías enmascaradas.

¡Qué impaciencia
por verlos reptar en el fracaso!

Se presiente la liturgia del instante,
en el que otro guardia,
otro espía más hambriento y feroz,
o simplemente más joven,
les dará en el culo la patada
que será su última reliquia,
por miedo al avispero.

Poema del año 2007, publicado en 2018 en el libro Premio Consuelo.

Febrero niega aumento

 

Este soneto improvisado tiene más de diez años.

 

NADA HA CAMBIADO EN LOS SALARIOS DE DOCENTES.

 

 

Febrero niega aumento

 

 

Llegó otra vez Febrero sin piedad
volviéndonos al ruedo y al suplicio.
Tener que trabajar es nuestro oficio,
¡qué forma de perderse en la orfandad!
Nos esperan alumnos de ciudad,
directores que exigen armisticio,
leguleyos jurídicos de vicio
y un sueldo que devuelve la humildad.
Febrero se apresura. Niega aumento,
adentro, atento, arriba el extravío
de anónimo invisible. El escarmiento
a las sílabas que gastan en su avío
motivos viejos para un sufrimiento
que escandaliza al párvulo bravío.
Lu
Está bien, fue una omisión: Axel Kicillof no cumplió lo prometido para este mes a los docentes en actividad. Supongo que cumplirá con los jubilados. No quiero pensar que nos han engañado.
Sin educación no hay mundo.
drucker

 

Narcisa

NARCISA

Por la mañana, al levantarme, me veo en el espejo y me digo:
-Guapa. Estás más delgada.
Luego de desayunar cereales, jugos y vitaminas salgo a la calle, recién bañadita y vestida para matar. Soy una diosa.
Me cruzo con el diariero que me pregunta cómo estoy.
Respondo: “Bien. Pero usted ¿cómo soportó dos días sin verme?
El hombre me mira raro. Noto que me desea.
Llamo a un taxi. El conductor se da vuelta hacia mi asiento y se queda mirándome. Espera que le hable. Está flechado por mi belleza.. Sonrío condescendiente y noto que me quiere acompañar porque me pregunta hasta dónde viajo.
Le contesto entonada y digo:
-Agradezco su devoción aunque no esté buscando compañía.
Hoy, es uno de esos días en que advierto lo maravilloso de estar enamorado de uno mismo, y no hay margen para la infidelidad casual.
Soy la mujer de mis sueños.
Sin embargo, el mundo se ha vuelto loco y hay quienes creen que debería consultar, urgentemente, a un psicoanalista.

Lu

 

 

 

Quiero leer un poema

Quiero leer un poema que no sea un libro de autoayuda.
Quiero leer un poema que no sea una pancarta ni una diabriba ni un insulto a la inteligencia, ni un ataque feroz a nuestros dioses, a nuestra lengua, a nuestros precipicios.
Quiero leer un poema que no sea una descripción de paisajes, de cuerpos, de sentimientos, de mentiras.
Quiero leer un poema que no maltrate a las mujeres ni a los hombres, que no trate a los niños como tontos ni a los viejos como sabios ni a los perros como humanos ni a los gatos como reinas.
Quiero leer un poema que pida justicia, que pida misericordia, que pida compasión, que pida solidaridad, que pida alegría, que pida atención, que pida abrazos, que pida paz, pan y trabajo, que reclame fetichismo, ferocidad, fe con f de fatal, de fantasía, de fértil.
Quiero leer un poema fenomenal.
Quiero leer un poema que me sorprenda, que no se parezca a ningún poema entre los miles, decenas de miles, de poemas que he leído con devoción, con indiferencia, con agrado o desagrado, con aburrimiento, con ternura y que me haga preguntar, como me pregunté tantas veces, cómo soportan la tragedia de la muerte las personas que no leen poemas, cómo comparten la felicidad de estar vivos los millones de seres que jamás leyeron un poema.
Porque encontrar un poema, si no se tiene alma de poeta, es más difícil que encontrar un poema teniendo sed de poesía.
Esto no es un poema pero tampoco es una pipa. Podría ser un pulpo que me ahogue con sus tentáculos. Sí, sí, esto es un pulpo, un pulpo. Un púlpito. ¿Un pálpito?
Quiero leer un poema, aunque sea mío, y sé que mis poemas solo pueden gustarme a mí, porque para eso escribimos los poemas, y todo lo que viene después ensucia… compartirlo, publicarlo, premiarlo, venerarlo, no tiene nada que ver con mi poema que comió los frutos del árbol prohibido hace cinco mil y pico de años, y se sintió desnudo.
¿Quién te ha dicho que estabas desnudo, poema?